¿Es el desarrollo el motor y arquitecto de la Paz?

 

Somos tantos los habitantes de este planeta, y aún así, es increíble pensar que la vida, tal y como la conocemos, para otros no existe. Al recorrer el mundo a través del cine, documentales, fotos, libros, documentos, nos damos cuenta de que la vida como la conocemos en nuestro entorno, no es siquiera la sombra de como la perciben en otros lugares, y esto, no sólo por las diferencias culturales, geográficas, étnicas o religiosas,  también es diferente porque existen lugares plagados de miseria y pobreza, mientras están otros llenos de opulencia, lujos, derroche, modernidad y prosperidad, realidad que nos demuestra lo lejos que están unos de los otros y la desigualdad que mece al mundo en una balanza inequitativa. El pan de cada día que nos llevamos a la boca, para otros es algo que nunca han tenido en su vida. Tan sólo ver cómo hay vidas arruinadas por la guerra, los conflictos civiles, la mala distribución de los recursos económicos y falta de desarrollo, que, mientras unos tantos lo desconocen o simplemente no les interesa, a muchos nos hace detenernos a reflexionar sobre lo que hemos hecho y el rumbo que va tomando nuestro planeta, que parece querer perpetuarse con el paso de los días. (Arthus-Bertrand, 2015)

La falta de fraternidad entre nosotros mismos y entre los países en los que nos encontramos habitando, demuestra que el desarrollo no se encuentra tan cerca de ser una realidad tangible para todos. Una pausa sirve para detenernos a aclarar que el término desarrollo ha adquirido una nueva connotación, ya no solamente debe ser entendida como aquel concepto que se usa para referirse a la riqueza material y de ingresos económicos, sino que también debe ser concebida como algo que va más allá de eso, siendo un aspecto multidimensional de la vida humana, teniendo como estándares las oportunidades de acceso a una buena educación y salud, la calidad de éstas, el desenvolvimiento en sociedad, la libertad para decidir sobre el futuro, estándares que escarban más adentro de las entrañas económicas de este término, pasando a ser así uno nuevo: desarrollo humano. (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Colombia. PNUD., 2016)

No obstante lo anterior, este desarrollo como ahora lo concebimos, se ha visto estancado por diversos factores, pero hemos de resaltar uno muy importante, el trabajo, ese hábito que al comienzo de los tiempos fue considerado como una actividad realizada por esclavos e impuros, pero que con el correr de los años se ha transformado en esa labor que brinda un status social a quien lo realiza, generando ganancias económicas, reconocimiento y libertad, sin embargo, en los países en vías de desarrollo esta idea se sigue pareciendo a la concepción inicial que se tenía, pues, tener un trabajo en estos países, no garantiza que se tengan unas condiciones de vida dignas, no es suficiente trabajar para vivir dignamente, y esto, sostiene Rivas (2016) genera repercusiones en el resto de las relaciones sociales, y en sus dimensiones personal, afectiva, moral, relacional y familiar. Esta página sólo podríamos pasarla si se le diera un enfoque mayor a la faceta del desarrollo humano, si se le diera el protagonismo que merece, dejando a un lado la teoría de los números, y dándole valor a la esfera integral del ser humano.

Y si el desarrollo para muchos no está cerca, ¿qué nos queda?, ¿acaso es el desarrollo la variable que determina el estado en el que se encuentra el efectivo respeto y goce de los Derechos Humanos? ¿se vale decir que cuando no hay un apropiado nivel de desarrollo, se abre paso a la violencia y, en casos peores, a la guerra? No es para nada fácil la tarea que tenemos al intentar responder estos interrogantes, pero nos valdrá mucho si en un futuro queremos aproximarnos al menos al origen de lo que hoy tenemos ante nuestros ojos, lo que parece ser que, de la mano de la economía, van los Derechos Humanos y la seguridad, o, en palabras de Amartya Sen (2013), la economía es potencialmente una aliada del progreso humano.

Para abordar estos interrogantes, debemos empezar por identificar las causas que perpetúan la iniquidad social dentro y entre los Estados y es así como, debe decirse que, internamente, los países en vías de desarrollo, aún tienen problemas estructurales y culturales que no permiten que medidas como las políticas públicas para la promoción de los Derechos a través de los servicios, sean llevadas a cabo sobre bases de honestidad y veracidad, además, factores como la corrupción, el clientelismo, las guerras civiles y la violencia, hacen que dentro de estos países no pueda florecer el desarrollo para dejar a un lado la pobreza en sus distintos aspectos, toda vez que no hay acceso total a la educación, se corre el riesgo de padecer enfermedades y no lograr buenos tratamientos y, existen altas tasas de desempleo, desnutrición y mortalidad en sus poblaciones. Ante esto debemos sumar lo dicho por el Dr. Bernardo Vela (2005), pues,  el poco interés y la falta de solidaridad de la comunidad internacional, que pese a los compromisos adquiridos en lo que respecta a la cooperación internacional, en el seno de la Organización de las Naciones Unidas con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial, aún sigue el interés de los países desarrollados en elaborar acuerdos que les sean más beneficiosos a ellos, que a aquellos que necesitan lograr una participación en un sistema comercial abierto y seguro, que propicie una base  para la distribución optima y equitativa de los beneficios de los intercambios en el comercio internacional.

De lo anterior, resalta el Dr. Vela (2015), que la consecuencia más grave que se genera a partir de esta crisis económica, es, entre otras, que dicha crisis se constituye como una de las bases de la violencia y de los conflictos que amenazan la paz mundial. Esta idea es entonces el eslabón que nos unirá a la afirmación de que la economía y la seguridad van de la mano, ¿cómo? Afirma pues, el Dr. Vela, que la pobreza no hace más que generar hambre, agotamiento de los recursos, crisis ambientales, migraciones, etc., que desencadenan los grandes conflictos sociales, como lo son las rebeliones y guerras.  Es de esta manera como se interpreta el origen de la violencia por distintas causas económicas y sociales, siendo entonces la pobreza una de ellas, que es a su vez desencadenada por las injusticias derivadas de la desigualdad social, y de un atrasado modelo de desarrollo. La exclusión de fragmentos de la población en la participación de los procesos políticos, se suman a lo anterior para generar un gran móvil de inconformidad en la sociedad, que desata enfrentamientos dentro y fuera de un Estado.

Para seguir el hilo conductor de este ensayo, deberíamos formularnos la siguiente pregunta ¿De qué manera afectan la guerra y la violencia a los derechos humanos y al desarrollo humano? Debería empezarse, por decir que la guerra después de iniciada se convierte en un círculo infinito en el que las causas se repiten en el tiempo como consecuencias de ésta, en otras palabras, si lo que genera la violencia es la desigualdad social, como producto de aquella también resultará la misma desigualdad social, y, pese a que la sociedad civil es la participante menos inmiscuida en este conflicto, será siempre la más perjudicada y menoscabada en sus derechos, será la víctima, pues sufrirá las consecuencias de las hostilidades, que serán entre muchas el desplazamiento forzado, que provocará desplazados internos y refugiados a lo largo y ancho del planeta,  las crisis humanitarias, de salubridad, masacres, hambruna, genocidios, generando no sólo un impacto interno sino sobre los demás Estados. (Loverdos, 2010)

Si nos volvemos entonces a nuestro interrogante inicial, y, teniendo en cuenta que la relación entre guerra, desarrollo y derechos humanos es muy estrecha, y es la misma que existe entre seguridad internacional, regulación mundial de la economía y dignidad humana, pues, podríamos decir que como un efecto dominó, estos  juegan un papel importante en la erradicación y prevención de aquellos, y, de la misma manera al sumarse como un todo constituirían el producto más valioso de una relación tan estrecha como esta: La paz. (Orbegozo, Lecciones de derecho internacional. Tomo I, 2012)

La estimulación de la comunidad internacional debe ser tal, que los acuerdos traspasen el papel y se materialicen, ello sobre las bases de la solidaridad y la verdadera cooperación internacionales. Y es que, si no, ¿de qué serviría toda la doctrina y el estudio en el tema, si los actores del cambio dan la espalda? Les quedaría entonces a los pueblos seguirse manifestando pacíficamente ante las inconformidades, rogar por un cambio, levantar la voz para la promoción de sus derechos, en palabras de Jordi Rosich (2013), iniciar una búsqueda para mejorar y dignificar las condiciones de vida, de trabajo, acceso a la vivienda, generando una conciencia cuestionadora del poder político y económico que ejercen nuestros sistemas de gobierno, y como consecuencia, nuestros modelos de desarrollo diseñados por estos.

Referencias

Arthus-Bertrand, Y. (Dirección). (2015). HUMAN, la película. Vol 1. [Película]. Francia.

Loverdos, J. P. (2010). Justicia internacional, pillaje de guerra, derechos humanos y multinacionales. Barcelona: Oficina de Promoción de la Paz y de los Derechos Humanos, Generalitat de Cataluña.

Orbegozo, B. V. (2015). Colombia no es una isla. Una contribución al debate sobre la formación del Estado colombiano en el entorno global. Bogotá, Colombia: Departamento de publicaciones de la Universidad Externado de Colombia.

Orbegozo, B. V. (2005). El declive de los fundamentos económicos de la paz. De la Conferencia de Bretton Woods al Consenso de Washington. Bogotá, Colombia: Departamento de Publicaciones de la Universidad Externado de Colombia.

Orbegozo, B. V. (2012). Lecciones de derecho internacional. Tomo I. Bogotá, Colombia: Universidad Externado de Colombia.

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Colombia. PNUD. (1 de 2016 de 2016). Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Colombia. PNUD. Recuperado el 14 de octubre de 2017, de Informe Regional sobre Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe. Progreso multidimensional: bienestar más allá del ingreso.: http://www.co.undp.org/content/colombia/es/home/library/human_development/nforme-regional-sobre-desarrollo-humano-para-america-latina-y-el.html

Rivas, A. M. (2016). Trabajo y Pobreza. Madrid: Ediciones HOAC.

Rosich, J. (2013). LA REVOLUCIÓN DE LOS CLAVELES. Cuando la clase obrera portuguesa tocó el cielo con las manos. Madrid: Fundación de Estudios Socialistas Federico Engels.

Sen, A. K. (22 de Septiembre de 2013). “Desarrollo con Democracia”. Esta semana. (C. F. Chamorro, Entrevistador) Canal 12. Managua.

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