Éxodo venezolano en Latinoamérica. ¿Xenofobia o aporofobia?

En días pasados vi un video de un medio de comunicación colombiano, en el que se mostraba con horror, la manera como tristemente está siendo tratada y discriminada la población venezolana, que en su éxodo ha llegado a sus países vecinos latinoamericanos, entre ellos Colombia, a buscar una salida para la crisis humanitaria que se vive en Venezuela. Son personas que -léase bien- no han tenido otra opción que salir huyendo de la situación que día a día sufren millones de habitantes y ciudadanos de un estado que no hace más que matarlos de hambre, dejarlos morir en la situación de inseguridad y por falta de medicamentos, obligarlos a buscar alternativas inhumanas y hasta antisociales para encontrar recursos de supervivencia, sí, supervivencia, ya que eso no es ni siquiera vivir.

A través de este video, como muchas otras tantas noticias que he visto referente al tema, me llenó de curiosidad ver como todos apuntan a que la aversión que contra estas personas responden en los países receptores, es pura y llana xenofobia, pero la verdad, desde mi opinión personal, pienso que ahí podría haber algo más, un trasfondo que muchos obviamos entre tantas razones, porque desconocemos que tiene un nombre: la aporofobia.

Antes que nada, me gustaría aclarar que con este artículo no tengo la intención de convencerles de cuál es el origen real del rechazo a la población venezolana en latinoamérica, sin embargo, me pareció tan interesante, que realmente me vi en la necesidad de compartirlo con ustedes.

Pues bien, el término aporofobia, se lo escuché por primera vez en mis clases de postgrado a quien en ese momento era mi profesora de migraciones y derechos humanos,  y se me quedó grabado. Tanto, que me vi casi que en la obligación de buscar más sobre aquel, porque  debo confesarles que no sabía que existía. En efecto, luego comprobé que es un término relativamente nuevo, y que hasta diciembre de 2017 ni siquiera estaba en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española y que al hacer parte de este sería definido como “fobia a las personas pobres o desfavorecidas”.[1] En 1995, la filósofa Adela Cortina lo acuñó por primera vez en un escrito que llevaría el mismo nombre. Sería ella, quien desde entonces lo definiría a partir de los vocablos griegos áporos que significa pobre, sin recursos, y phobos que significa miedo, que al unirse conforman la palabra, dándole el siguiente significado: “Dícese del odio, repugnancia u hostilidad ante el pobre, el sin recursos, el desamparado”.[2]¿Les suena?

Para hacer énfasis a la situación me remitiré a Colombia, mi país de origen y del que conozco su realidad, que no es un país de inmigrantes, sino todo lo contrario, expulsor de migrantes -entre ellos yo-, y es por ese motivo por lo que no estamos acostumbrados a una oleada masiva de personas que lleguen para quedarse. No obstante, en la segunda década del siglo XXI, hemos visto como ha crecido el auge del turismo, la verdad sea dicha, a nuestras lindas ciudades y paisajes de ensueño. También hemos sido testigos de la migración de personas de otras partes del mundo que han decidido después de visitar a Colombia, quedarse. No son muchas, pero existen. ¿A dónde voy con todo esto? Quiero lanzar una pregunta al aire: ¿Es acaso la misma recepción la que se les ha dado a estas personas que vienen a mover el séctor turístico-hotelero, y a dejar buena parte de su dinero en su visita por nuestro país, que a las personas que llegan sin nada en su bolsillos con -aparentemente- nada que ofrecer?

Esta es la razón, por la que Adela Cortina atribuye que muchas veces no se trata de xenofobia, que sin duda existe, pero que hay algo más detrás de todo esto, que hace que aún cuando tengan el mismo origen, el extranjero con dinero sea tratado de manera diferente al extranjero pobre, y es el miedo y rechazo mismo a las personas que no tienen recursos económicos.

Y ahora que me refiero a la palabra xenofobia, me gustaría definirla. Un término también derivado de la unión de los prefijos griegos xénos, que significa extranjero, y phóbos que significa miedo, la xenofobia, no es más que el rechazo, miedo, odio y hostilidad a los extranjeros, en palabras del diccionario de la RAE, “fobia a los extranjeros”[3]. Atiende a una reacción de miedo o fobia frente a las personas que no comparten una misma cultura, nacionalidad, u origen[4], personas que vienen de afuera, quiere decir eso entonces, que este tipo de miedo y rechazo tiene orígenes de índole cultural, nacional y en otras variantes racial, pero parece que no économicos.

Si nos ponemos a pensar, ¿cuál es la molestia de los ciudadanos de los países que reciben el éxodo venezolano? Entre las primeras respuestas estarán que no habrá integración económica, por lo que los nacionales se quedarán sin oportunidades de empleo, o a lo mejor, dirán que temen por su seguridad, y le seguirán muchas más respuestas que, entre otras cosas se formulen a base de prejuicios, de que el venezolano que llega a instalarse, como es pobre, va a perjudicar. Pobre, ante los ojos, porque, dicho sea de paso, la mitad, un poco menos, o un poco más de las personas que han salido de Venezuela, han tenido acceso educativo de nivel superior y llevan encima al menos un postgrado.

Ahora, ¿es realmente xenofobia la aversión que se percibe en contra de la población venezolana?¿por qué es únicamente contra los inmigrantes que no tienen dinero que ofrecer que hay “xenofobia”? creo que no debemos confundirnos, porque puede que las cosas vayan mucho más allá de nuestros ojos, y se esté escondiendo un miedo detrás de otro, ello, por el hecho de querer ocultar que la mayoría de personas es aporófoba, existe una debilidad moral que hace que se le tenga miedo y y se genere incomodidad ante las cosas que se desconocen y que no están normalmente en nuestro entorno.

Si repasamos un poco las circunstancias en otras latitudes, nos daremos cuenta de que es probable que esté ocurriendo el mismo fenómeno. Los países de la Unión Europea endurecen sus barreras migratorias de una manera cada vez más fuerte, con el propósito de cerrar el paso a las personas que se encuentran huyendo de situaciones críticas en países como Siria, sin embargo, no creo que sea igual con la población inglesa que se establece en países como España una vez alcanzada la jubilación, y que generan un ingreso importante a este país. Ahí la preocupación radica en proteger a esta población de los efectos del Brexit. ¿Cuál es la diferencia entre unos y otros? Bingo.

Me gustaría concluir con un pensamiento muy personal y que ahora que llevo a cuestas el título de inmigrante, aplico todos los días cada vez con un poco más de fuerza. Tratar al otro porque es pobre en tu país como si fuera el único lugar del mundo, es ignorar que somos extranjeros en el resto del planeta, la superioridad de un “nacional” ante un “extranjero”, o de un “rico” ante un “pobre”está sólo en nuestras cabezas, y como ciudadanos tenemos el compromiso de crear una sociedad realmente cosmopolita, donde tratar bien a quien viene de afuera, sin importar cuanto tenga, no nos hará más inferiores, nos hará mas humanos.

Referencias

[1]  “Aporofobia”. Def. 1. f. cult. Diccionario de la Real Academia Española. 2018

[2] Cortina, Adela. (2017). Aporofobia, el rechazo al pobre. Un desafío para la democracia. Barcelona, España. Espasa Libros S.L.U.

[3] “Xenofobia”. Def. f. Diccionario de la Real Academia Española. 2018

[4] Meza, Miroslava. “Extranjeros, derechos y xenofobia”, Centro de Documentación de Honduras, julio, 2005.

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